Tan emblemática como nostálgica, Xbox cumple 25 años. La consola de Microsoft se abrió camino a su manera en una industria que ya tenía competidores consolidados, hasta construir una comunidad que sigue acompañando a la marca un cuarto de siglo después.
A principios de los años 2000 el panorama no era sencillo. Sony ya llevaba la delantera con PlayStation 2, y Microsoft enfrentaba un desafío mayor: convencer a los jugadores de elegir una consola hecha por una compañía conocida, sobre todo, por Windows y las computadoras personales.

Sin embargo, Microsoft no era del todo ajena a los videojuegos. Windows llevaba años siendo una de las principales plataformas para jugar en PC, y la compañía ya había desarrollado o publicado franquicias como Microsoft Flight Simulator y Age of Empires. A eso se sumaba DirectX, su conjunto de tecnologías para gráficos, sonido y videojuegos. La capacidad tecnológica estaba ahí; el siguiente paso era llevarla a millones de salas de estar.
2001
Nace Xbox
Microsoft presentó públicamente sus planes para Xbox en marzo de 2000. El proyecto se construyó alrededor de una idea poco convencional para la época: usar tecnología cercana a la de una computadora personal y, gracias a DirectX, facilitar que los desarrolladores crearan videojuegos para ella.

La primera Xbox llegó a las tiendas el 15 de noviembre de 2001, con un precio sugerido de 299.99 dólares en Estados Unidos. Dentro de aquella consola había un hardware particular: un procesador Intel basado en tecnología Pentium III a 733 MHz, un chip gráfico personalizado de NVIDIA, 64 MB de memoria RAM unificada, disco duro interno de 8 GB, lector DVD 4x y conexión Ethernet de 100 Mbps.

El disco duro merece una mención aparte. Hoy damos por hecho que una consola trae cientos de gigabytes —o incluso varios terabytes— de almacenamiento, pero en 2001 integrar 8 GB de serie era poco habitual. Servía para guardar partidas, almacenar datos de los juegos e incluso copiar música desde CDs.

También significaba que Xbox estaba lista desde el primer día para lo que terminaría siendo una de las piezas más importantes de la marca: el juego en línea. Con el puerto Ethernet integrado de fábrica, Microsoft estrenó Xbox Live en Estados Unidos y Canadá el 15 de noviembre de 2002, exactamente un año después del lanzamiento de la consola. El servicio permitía encontrar amigos, competir contra otros jugadores y comunicarse por voz mediante el Xbox Communicator. No era todavía el ecosistema conectado que conocemos hoy, pero ya empezaba a tomar forma.

El catálogo de esa primera generación también dejó huella. En su lanzamiento llegaron Halo: Combat Evolved, Project Gotham Racing, Dead or Alive 3 y Oddworld: Munch's Oddysee. Con los años se sumarían Fable, Forza Motorsport, Ninja Gaiden, BLACK, Star Wars: Knights of the Old Republic y Halo 2, entre muchos otros. Y fue precisamente Halo el que terminaría convirtiéndose en la franquicia más representativa de la marca.

2005
Xbox 360 y una generación inolvidable
Microsoft no esperó mucho para dar el siguiente salto. La Xbox 360 se presentó oficialmente el 12 de mayo de 2005, en el programa MTV Presents: The Next-Generation Xbox Revealed. Su venta comenzó el 22 de noviembre de ese mismo año en Estados Unidos y Canadá —apenas cuatro años después de la Xbox original—, seguida por Europa el 2 de diciembre y Japón el 10 de diciembre.

El salto fue notable tanto en diseño como en potencia. Su procesador, desarrollado junto con IBM, usaba una arquitectura PowerPC de tres núcleos a 3.2 GHz cada uno; el apartado gráfico corría a cargo de un chip personalizado de ATI, y la consola contaba con 512 MB de memoria compartida entre CPU y GPU. Microsoft la diseñó pensando en la naciente era de la alta definición, con juegos preparados para pantallas 16:9 y resoluciones de 720p y 1080i.

La consola salió en distintas configuraciones. El modelo Xbox 360 Core tenía un precio de 299.99 dólares, mientras que el paquete principal, conocido simplemente como Xbox 360, costaba 399.99 dólares e incluía un disco duro desmontable de 20 GB, control inalámbrico y auriculares para Xbox Live.

Pero el legado más importante de la 360 no estuvo solo en sus especificaciones. Aquí se consolidaron elementos que hoy damos por sentado al jugar en consola: perfiles de jugador, listas de amigos, Xbox Live Marketplace y los Achievements o logros. Xbox Live dejó de ser una función adicional para volverse parte central de la experiencia.

La generación arrancó con 18 juegos disponibles en su lanzamiento en Norteamérica, entre ellos Perfect Dark Zero, Project Gotham Racing 3, Kameo: Elements of Power y Call of Duty 2. Después llegarían algunos de los títulos más recordados de la época: Gears of War, Halo 3, Grand Theft Auto IV, Call of Duty: Black Ops, Guitar Hero, Red Dead Redemption, Minecraft y Forza Horizon. Fue también una época en la que jugar juntos en la misma habitación seguía siendo parte central de la experiencia.

El temido círculo rojo de la muerte
No todo fue éxito. Las primeras unidades de Xbox 360 quedaron marcadas por uno de los problemas de hardware más famosos de la historia reciente de las consolas: las tres luces rojas, conocidas popularmente como el Red Ring of Death.

En julio de 2007, Microsoft reconoció haber recibido una cantidad inaceptable de reparaciones por fallas generales de hardware. La compañía extendió a tres años la garantía para las consolas afectadas y anunció que asumiría un cargo de entre 1,050 y 1,150 millones de dólares en reparaciones y reemplazos. Para quienes vivieron aquella generación, ver esas tres luces encenderse junto al botón de encendido solía significar el final de muchas horas de juego.

2010
Xbox 360 S, Wi-Fi y Kinect
Cinco años después llegó una revisión importante. El 14 de junio de 2010, Microsoft presentó la nueva Xbox 360 de 250 GB, conocida como Xbox 360 S: más pequeña, más silenciosa y, por primera vez, con Wi-Fi 802.11n integrado de fábrica —antes había que comprar un adaptador aparte—.
La Xbox 360 S de 250 GB debutó con un precio de 299.99 dólares en Estados Unidos, manteniendo el precio que había marcado la entrada de la Xbox original nueve años antes, pero ofreciendo una plataforma considerablemente más avanzada.

Ese mismo año, Microsoft llevó a la 360 uno de sus experimentos más recordados: Kinect. El sensor llegó a Norteamérica el 4 de noviembre de 2010 y permitía jugar usando movimientos del cuerpo y comandos de voz, sin necesidad de un control tradicional. La temporada de lanzamiento incluyó 17 juegos compatibles, entre ellos Kinect Sports, Kinect Adventures, Kinectimals, Kinect Joy Ride y Dance Central: una forma completamente distinta de acercarse a los videojuegos para muchas familias.

2013
La última Xbox 360
Antes de cambiar de generación, Microsoft hizo un último ajuste de diseño: la Xbox 360 E, de líneas más rectas y una estética que anticipaba parcialmente el aspecto de la siguiente consola. Más que sumar potencia, buscaba modernizar una plataforma que ya llevaba casi ocho años en el mercado.

El modelo de 4 GB se comercializó por 199.99 dólares en Estados Unidos, mientras que existieron configuraciones con mayor capacidad de almacenamiento y paquetes con Kinect a precios superiores. Y, casualmente, ocho años después del lanzamiento de la 360, Microsoft estaba lista para empezar otra etapa.
2013
Xbox One quiere ser el centro de entretenimiento
Xbox One llegó al mercado el 22 de noviembre de 2013, en 13 países, incluido México, con un precio de lanzamiento de 499.99 dólares en Estados Unidos.

El cambio de generación trajo una renovación completa de hardware: procesador AMD de ocho núcleos, 8 GB de memoria DDR3, disco duro interno de 500 GB y lector Blu-ray.

Pero la estrategia de Microsoft iba más allá de la potencia. La compañía quería que Xbox One fuera el centro de entretenimiento de la sala: videojuegos, televisión, películas, música, Skype, aplicaciones y Kinect debían convivir en un mismo dispositivo. Incluso el nombre “One” apuntaba a esa idea de concentrar distintas formas de entretenimiento en una sola plataforma.

En su lanzamiento hubo 22 juegos disponibles, entre ellos Forza Motorsport 5, Dead Rising 3, Ryse: Son of Rome, Killer Instinct, Battlefield 4, FIFA 14 y Call of Duty: Ghosts. Microsoft volvió a apostar fuerte por Kinect, con un nuevo sensor capaz de reconocer movimientos y voz con mayor precisión.

Sin embargo, Xbox One también protagonizó uno de los momentos más polémicos de la marca. Antes de su lanzamiento, Microsoft presentó una estrategia muy orientada a la distribución digital y la conexión constante a internet, incluyendo políticas de verificación periódica y restricciones a los juegos físicos usados. El rechazo de los jugadores fue tal que la compañía terminó revirtiendo buena parte de esas medidas antes de que la consola llegara a las tiendas.

Aun así, Xbox One vendió más de un millón de unidades en sus primeras 24 horas, el mejor debut de un Xbox hasta ese momento.
2016
Xbox One S
Tres años después llegó la primera revisión importante de la generación. La Xbox One S se presentó en agosto de 2016 con un diseño alrededor de 40% más pequeño, fuente de alimentación integrada, reproducción de Blu-ray UHD 4K, streaming de video en 4K y soporte HDR.

El modelo de 500 GB tuvo un precio de 299 dólares en Estados Unidos, aunque también existieron versiones con mayor almacenamiento. Eso sí: no estaba pensada para ejecutar videojuegos en 4K nativo de forma generalizada. Para eso, Microsoft tenía preparado otro modelo.
2017
Xbox One X y los 6 teraflops
El 7 de noviembre de 2017 llegó Xbox One X, con un precio de lanzamiento de 499 dólares en Estados Unidos.
Era la consola que Microsoft había diseñado específicamente para el juego en 4K. Incorporaba un procesador personalizado de ocho núcleos, 12 GB de memoria GDDR5, una GPU con 6 teraflops de potencia, disco duro de 1 TB y lector Blu-ray UHD 4K: más de cuatro veces la capacidad gráfica del Xbox One original, que rondaba los 1.3 teraflops.

Xbox One X no inauguró una nueva generación; seguía ejecutando la misma biblioteca de juegos que Xbox One. Lo que sí hizo fue introducir una idea que se volvería cada vez más común en la industria: lanzar, a mitad de generación, una versión considerablemente más potente de la misma consola.
2020
Xbox Series X|S, dos consolas para una nueva generación
El 10 de noviembre de 2020, Microsoft arrancó una nueva generación con el lanzamiento simultáneo de Xbox Series X y Xbox Series S en todo el mundo.

Por primera vez, Xbox debutaba una generación con dos consolas de distinta potencia y precio capaces de ejecutar los mismos juegos de nueva generación. La Xbox Series X llegó a Estados Unidos por 499.99 dólares, mientras que la Xbox Series S debutó por 299.99 dólares.

La Series X se convirtió en la consola más potente fabricada por Microsoft hasta ese momento: procesador AMD Zen 2 de ocho núcleos, GPU AMD RDNA 2 con 52 unidades de cómputo y 12 teraflops de potencia gráfica, 16 GB de memoria GDDR6 y un SSD NVMe de 1 TB que por fin reemplazó al disco duro mecánico que había acompañado a la marca durante generaciones.

El salto al SSD redujo drásticamente los tiempos de carga y dio origen a funciones como Quick Resume, que permite mantener varios juegos suspendidos y volver a ellos casi al instante. La Series X apuntaba al 4K a 60 cuadros por segundo, con soporte de hasta 120 FPS en juegos compatibles, ray tracing por hardware y Variable Rate Shading, entre otras tecnologías.
Xbox Series S: la pequeña de la familia
Por 299.99 dólares, Microsoft acompañó a la Series X con una propuesta distinta: la Xbox más pequeña fabricada hasta entonces.
En vez de apuntar al 4K, la Series S se diseñó alrededor de 1440p a 60 FPS —con picos de hasta 120 FPS en algunos títulos—, con GPU de 20 unidades de cómputo y 4 teraflops, 10 GB de memoria GDDR6 y SSD NVMe de 512 GB. A diferencia de su hermana mayor, nació como consola completamente digital, sin lector de discos.

A pesar de la diferencia de potencia, ambas comparten arquitectura —procesador Zen 2 de ocho núcleos, almacenamiento SSD y Xbox Velocity Architecture—, lo que permite a los desarrolladores crear un solo juego para las dos y ajustar principalmente la resolución y la calidad gráfica.
De consola a nevera: cuando Xbox convirtió un meme en realidad
El diseño de la Series X provocó comparaciones inmediatas en internet. A diferencia de las consolas tradicionales, largas y delgadas, la Series X adoptó una forma rectangular y vertical —cerca de 30 cm de alto por 15 cm de ancho y fondo—, prácticamente una torre. La red no tardó en encontrarle parecido con algo bastante cotidiano: una nevera.

En vez de alejarse de la broma, Xbox la adoptó y la llevó mucho más lejos de lo esperado.
En octubre de 2020, Microsoft construyó una: una réplica gigante y completamente funcional de la consola, convertida en refrigerador. Medía más de 1.80 metros de alto, pesaba cerca de 181 kilogramos y reproducía varios detalles de la consola real: el logotipo iluminado, la ranura del lector de discos como manija y hasta el sonido de encendido de Xbox al abrir la puerta, con el interior iluminado en verde.

2026
Xbox vuelve a sus orígenes para celebrar 25 años
Veinticinco años después del lanzamiento de la Xbox original, acompañada por el primer Halo, Microsoft decidió mirar hacia atrás para celebrar su historia.

Durante el Xbox Games Showcase del 7 de junio de 2026, la compañía presentó la Xbox Series X25 Limited Edition, una versión especial de la Series X creada para conmemorar el 25.º aniversario de la marca.
Esta vez la celebración no está en más potencia, sino en los detalles: un acabado translúcido llamado OG Green, inspirado en el color verde característico de la Xbox original, con la icónica “X” de la consola iluminada también en verde.

Por dentro mantiene la arquitectura de la Series X, con un SSD de 1 TB, pero cada unidad lleva un número grabado individualmente que la convierte en pieza coleccionable.
El homenaje llega también al control: el Xbox Wireless Controller X25 Special Edition recupera los colores tradicionales de los botones A, B, X y Y, el verde característico de la marca y referencias a los botones blanco y negro del legendario “Duke” original: una pequeña recopilación de 25 años de diseño en un solo mando.

Quizá el detalle más simbólico está en el juego incluido: cada Series X25 Limited Edition trae una copia digital de Halo: Campaign Evolved, una recreación modernizada de la campaña que definió a la primera Xbox.
En 2001, Halo: Combat Evolved acompañó el nacimiento de la consola; 25 años después, una nueva versión de esa misma campaña acompaña a la edición que celebra su aniversario. De alguna manera, Xbox decidió cerrar el círculo.

Las preventas de la colección arrancaron el 26 de agosto de 2026, y la Xbox Series X25 Limited Edition estará disponible a partir del 13 de noviembre —apenas dos días antes de cumplirse exactamente 25 años del lanzamiento de la primera Xbox—.

Su precio sugerido es de 899.99 dólares en Estados Unidos, convirtiéndola también en una de las Xbox más costosas comercializadas por Microsoft, aunque se trata de una edición limitada para coleccionistas. El control X25 se vende por separado y llega el 20 de octubre de 2026.
La fecha central, sin embargo, será el 15 de noviembre de 2026: exactamente 25 años desde que Microsoft puso a la venta su primera consola.

De 299.99 a 899.99 dólares: 25 años de Xbox
El precio también permite dimensionar cuánto ha cambiado la familia Xbox.

La primera consola debutó en 2001 por 299.99 dólares. Cuatro años después, Xbox 360 mantuvo ese punto de entrada con su modelo Core, aunque su versión equipada con disco duro costaba 399.99 dólares.

Xbox One elevó el precio de lanzamiento a 499.99 dólares en 2013, mientras que en 2020 Microsoft dividió su estrategia: 299.99 dólares por Series S y 499.99 dólares por Series X.
En 2026, la edición conmemorativa Series X25 alcanza los 899.99 dólares, aunque su naturaleza limitada y coleccionable hace que no sea directamente comparable con los modelos estándar que inauguraron cada generación.

De 64 MB de memoria y un disco duro de 8 GB a 16 GB de memoria GDDR6, almacenamiento SSD y gráficos con ray tracing, Xbox cambió radicalmente en un cuarto de siglo.
Pero después de cuatro generaciones, incontables juegos, controles, servicios, luces rojas de la muerte y hasta una consola convertida en nevera, Microsoft eligió celebrar sus 25 años recordando exactamente dónde empezó todo: una Xbox, el color verde y Halo.
Un cuarto de siglo en verde
La historia de Xbox también es la de sus jugadores: una comunidad que atravesó generaciones de consolas, servicios y formas distintas de jugar. Las imágenes de este artículo pertenecen a Xbox y Microsoft.

